Tras imponerle los Reales Despachos, el monarca abrazó a su hija, la Princesa de Asturias, al finalizar su formación militar, en un gesto que ha sido calificado como histórico.
La rigidez del protocolo real se fundió en un abrazo. El Rey Felipe VI protagonizó uno de los momentos más emotivos de su reinado al romper el estricto ceremonial para abrazar a su hija, la Princesa Leonor, tras imponerle los Reales Despachos que acreditan su paso por el Ejército del Aire y del Espacio.
El gesto, que ha sido calificado como histórico por expertos en protocolo, ocurrió en un acto castrense que solía ser reservado y formal. El abrazo, que fue recibido con entusiasmo por los presentes, simboliza el profundo vínculo entre el monarca y su hija, quien ha puesto punto final a tres años de formación militar.
Un gesto de cercanía
«Es un gesto que no resta autoridad al Rey», señaló la experta en protocolo María José Verdú, destacando que este tipo de muestras de afecto habrían sido impensables hace décadas. El abrazo se ha convertido en una imagen que da la vuelta al mundo, mostrando una monarquía más humana y cercana.
¿Qué te parece este gesto de cercanía del Rey Felipe VI con su hija? ¿Crees que los protocolos deberían flexibilizarse en momentos tan emotivos? ¡Déjanos tu comentario!
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