Wimbledon es conocido por su tradición, su hierba impecable y sus pelotas Slazenger. Pero lo que pocos saben es que, una vez que el torneo termina, las pelotas usadas tienen una segunda vida que beneficia a los habitantes más pequeños del campo inglés.

Gracias a una iniciativa de la Fundación Wimbledon, más de 55.000 pelotas de tenis son donadas y transformadas en refugios para ratones de campo, una de las especies más pequeñas de Europa. Estos habitáculos artificiales son impermeables y cuentan con un orificio del tamaño de una moneda, lo que ofrece un hogar seguro que no se inunda y protege a los roedores de los depredadores terrestres.

La medida forma parte de la estrategia de sostenibilidad del torneo, cuyo objetivo es alcanzar la neutralidad climática para 2030. La organización también ha implementado paneles solares, iluminación LED eficiente y la electrificación de su flota de vehículos. Un detalle encantador: hasta diez crías por pelota pueden encontrar refugio en estos diminutos hogares.

¿Qué te parece esta iniciativa de Wimbledon? ¿Crees que otros torneos deportivos deberían seguir su ejemplo? ¡Déjanos tu comentario!

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