La historia del automovilismo y la religión se cruzaron de manera insólita. El Papa León XIV probó este martes el Ferrari Luce, el primer vehículo totalmente eléctrico de la icónica marca italiana, durante una reunión privada en la residencia papal de Castel Gandolfo.

El pontífice estadounidense recibió al presidente de Ferrari, John Elkann, y a su consejero delegado, Benedetto Vigna, junto a otros altos ejecutivos e ingenieros de la compañía. El objetivo de los directivos del grupo del «Caballo Rampante» era mostrar al Papa en primicia su nuevo modelo, que marca una nueva etapa para la firma.

Un encuentro de alto voltaje: Las imágenes del encuentro muestran al Papa observando el coche detenidamente, abriendo sus puertas y preguntando sobre su velocidad y funcionamiento. Finalmente, se animó a sentarse en el asiento del conductor, donde los asesores de la marca le explicaban los mandos y los modos de conducción.

Pero la noticia no termina ahí. Durante la audiencia privada, el presidente de Ferrari entregó al pontífice el volante del nuevo automóvil como homenaje simbólico. Posteriormente, Elkann calificó la reunión como «una gran emoción y un inmenso honor» y destacó «el valor simbólico» de la cita para el futuro de la compañía.

Las cifras del Ferrari Luce: El superdeportivo cuenta con cuatro motores eléctricos (uno en cada rueda), desarrolla una potencia combinada de 1.040 caballos y ofrece una autonomía de 530 kilómetros. Su aceleración es demoledora: de 0 a 100 km/h en apenas 2,5 segundos y puede superar los 310 km/h de velocidad máxima. El modelo, diseñado junto a LoveFrom (la agencia creativa fundada por el exdiseñador de Apple Jony Ive), saldrá a la venta por unos 550.000 euros (aproximadamente 570.999.000 pesos chilenos).

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